jueves, 1 de marzo de 2018

El paraguas



Seguro que muchos han sacado este invierno los paraguas. Paraguas de mil colores, formas, materiales... qué protegidos nos sentimos bajo un paraguas. Lo que muchos no se han preguntado -o sí- es cuál es su historia. Les invitamos en esta entrada a conocer un poquito más sobre este valioso objeto que nos salva de un buen remojón en muchas ocasiones.






Cuenta una leyenda china que el paraguas fue inventado por Lu Mei, una joven que había retado a su hermano a crear un invento para protegerse del agua. Así en una noche, construyó un bastón del que pendían 32 varillas de bambú cubiertas con tela que recordaba a la forma de una seta.  Lo cierto es que, el paraguas ya existía en china en el año IX a.c, llegando a Egipto y Grecia en forma de sombrilla para protegerse del sol.



En los primeros años de su descubrimiento, tanto la versión para protegerse de la lluvia como la diseñada para el sol, las podían emplear solamente personas de alta clase social, políticos o nobles. Era habitual que fuese un sirviente o esclavo el que lo portara cubriendo a su amo.

Curiosamente, entre los egipcios se empleaba como un objeto de ritual cortesano y también era signo de tener alta influencia aquellos que se beneficiaban del paraguas en presencia del faraón. En cambio, en Grecia solamente lo podían utilizar las mujeres.

Al llegar a Francia, al igual que en la antigüedad, se siguió empleando como un mero signo externo de prestigio. Era tenido como un objeto de lujo que empleaban solo las clases de linaje más elevado. Nadie lo empleaba para protegerse de la lluvia con él. Simplemente sustituyó al bastón y la espada, ya que el desuso de ambos elementos coincidió en el tiempo.




Fue Inglaterra la primera nación europea en emplear correctamente el paraguas. O lo que es lo mismo, para protegerse de la lluvia, utilización que no se generalizó en otros países hasta llegado el siglo XVIII. 

A España llegó rodeado de una halo de elitismo y prestigio. Tanto es así que el paraguas se transformó en un objeto de deseo muy codiciado por parte de los individuos que pertenecían a la nobleza y a la Corte Española.

Posteriormente, tal y como se recoge en algunas obras de la literatura española se recoge, tanto el quitasol o sombrilla como los paraguas fueron un elemento que ayudaba a la intimidad de los enamorados. “Cuántos besos se robaron bajo las alas de estos murciélagos”, se puede leer en las greguerías al paraguas escritas por Ramón Gómez de la Serna (1888-1963). En ellas también se puede leer:  “¡Cuántos besos de amor amparó bajo los soportales de las plazas castellanas en los días lluviosos!”





Te invitamos a conocer algo más sobre la historia del paraguas en el siguiente enlace




3 comentarios:

MAR dijo...

QUE LINDO POST!!!
Aprender de esta manera es la mejor!!!
Gracias por compartir, me voy con mi sombrilla porque todavía hace por acá mucho calor.
Besos
mar

Abejitas dijo...

Nos alegra que te haya gustado Mar. Perdona por la tardanza en publicar tu comentario y en responderte. Disfruta de tu sobrinilla.

Besitos de miel para las dos

A Casa Madeira dijo...

Super interessante.
Adorei conhecer.
janicce.