viernes, 21 de agosto de 2009

El niño cinco mil millones (Mario Benedetti)

En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo, etc. Muchos países al azar escogieron un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto.


Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto. Mucho antes de nacer ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron la tierra seca. Cuarteada y seca. Tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño número 4.999 999 999.

El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exhausta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en sí mismo ganas de pensar o de creer.

Una semana después, el niño Cinco Mil Millones era un minúsculo esqueleto y en consecuencia disminuyó en algo el horrible riesgo de que el planeta llegara a estar superpoblado.


Espero que les haga pensar, como nos ha hecho pensar a las abejitas

¡Buen fin de semana!



4 comentarios:

dondelohabredejado dijo...

Ay,ayy... qué fuerte!!!
Claro que me hace pensar. Pero creo que los que tendrían que pensar son quienes tienen poder de modificar algo.
Al final, siempre pensamos los que hacemos lo poco que podemos, o mejor dicho más de lo que podemos, y nos ponemos mal y nos resultan fuertes estas cosas que tienen tanto de realidad.... Pero los que sí pueden hacer algo se mantienen al margen.
Con el dinero que se gasta en armamentos podría alimentarse a todos los niños del mundo.
Abrazos.

Abejitas dijo...

Pues la verdad es que si, ojalá leyeran este cuento algunos que yo me sé.


Besitos de miel.

Tawaki dijo...

Pensar no basta, hay que actuar. El problema es que siempre creemos que nosotros solos no podemmos cambiar el mundo.

Bien, puede ser cierto, pero sí podemos cambiar nuestro pequeño trocito de mundo.

Besos.

Abejitas dijo...

Tawaki pues si. La verdad es que si algo he comprobado es que con un poquito simplemente, se pueden cambiar cosas que igual parecen mínmas pero se convierten en grandes cosas.

Besitos de miel.