jueves, 26 de marzo de 2009

Harriet Tubman



Harriet Tubman (nacida como Araminta Ross en 1820 y fallecida el 10 de marzo de 1913) fue una luchadora por la libertad de los afroamericanos y espía durante la Guerra Civil Estadounidense. Tras escapar de la esclavitud, realizó trece misiones de rescate en las que liberó a cerca de setenta esclavos utilizando la red antiesclavista conocida como ferrocarril subterráneo. Posteriormente ayudó a John Brown tras su toma del arsenal de Harpers Ferry, y tras la guerra luchó por conseguir el sufragio para las mujeres.

Nació en esclavitud en el Condado de Dorchester, Maryland. Durante su niñez fue apaleada y golpeada con látigo por varios de sus propietarios. Siendo adolescente, sufrió una fuerte herida en la cabeza cuando uno de sus propietarios la alcanzó accidentalmente con un objeto pesado que había lanzado contra otro esclavo. Como consecuencia de la herida, sufrió ataques de apoplejía, dolores de cabeza, visiones y episodios de hipersomnia a lo largo de toda su vida. Devota cristiana, atribuía sus visiones y sueños a premoniciones divinas.

En 1849, Tubman escapó a Filadelfia. Tras ello, regresó inmediatamente a Maryland para rescatar a su familia. Poco a poco, fue sacando del estado a sus diversos parientes, en ocasiones guiando personalmente a docenas de esclavos hacia la libertad. Viajando de noche y en extremo secreto, Tubman (o «Moses», como era llamada) “nunca perdió un pasajero”. A lo largo de los años se ofrecieron diversas recompensas por la captura de los esclavos huidos, pero nunca se supo que Harriet era quien estaba ayudándolos. Cuando la Ley contra los esclavos fugitivos se aprobó en 1850, ayudó a muchos esclavos a huir hacia Canadá.

Cuando comenzó la Guerra Civil Americana, Tubman trabajó para el bando unionista, primero como cocinera y enfermera, y más tarde como espía. Se convirtió en la primera mujer en dirigir un batallón armado en la guerra, cuando dirigió el asalto a Combahee River, en el cual liberó a más de setecientos esclavos. Tras la guerra se retiró a su casa de Auburn, Nueva York, donde cuidó de sus ancianos padres. Fue activista del movimiento sufragista hasta que la enfermedad la obligó a retirarse a una residencia para ancianos afroamericanos. Tras su muerte en 1913 se convirtió en un icono americano de coraje y libertad.




4 comentarios:

Javier dijo...

Encomiable la dedicación por la causa. No deja de sorprenderme cómo estas personas dejan todo lo que otros tenemos para luchar por aquéllo que ven justo.

Un abrazo

Abejitas dijo...

Pues, si, siempre lo digo, nos quedan muchas historias por conocer de personas que han dado su vida y que desgraciadamente no están tan presentes como deberían.

MAR dijo...

AMO LA VALENTIA..ES LA LUZ EN EL DIA...INCLUSO MAS OSCURO DE LA HUMANIDAD.
BESOS Y CARIÑOS PARA USTEDES
MAR

Abejitas dijo...

Así es Mar, al conocer estas historias, entra la luz por la ventana.

Besitos de miel.