miércoles, 25 de marzo de 2009

El bolso




Aunque el bolso como tal arranca desde la Edad Media, el hombre y la mujer han debido portar diferentes tipos de contenedores para transportar pequeños objetos personales prácticamente desde muchos siglos atrás, generalmente como bolsa portamonedas. La historia está plagada de ejemplos, baste recordar algunas escenas de la vida cotidiana de la civilización egipcia que ya dejaba ver algunas pequeñas bolsas portaobjetos y de ello hay grabados en tumbas funerarias, otra escena relevante es la figura de Judas portando la bolsa en la que guardó las treinta monedas por las que vendió a Jesucristo. Pero la historia del bolso como prenda complementaria al vestido podemos considerarla mucho más reciente, al no tratarse de un objeto indispensable como pasó como el calzado (nace como simple protector del pie ante los agentes externos), su implantación sigue unos ritmos muy lentos que son usados tanto por el hombre como por la mujer.

Las faldas y miriñaques del siglo XVII ocultaban muchas veces, entre enaguas y corpiños, los pequeños bolsos con los que las damas guardaban sus recuerdos más personales. La aparición de los vestidos tipo imperio, más ajustados al cuerpo, trajeron el empleo de limosneras o pequeñas bolsas para contener monedas, llaves y poco más, ya que en la época no era costumbre portar pinturas para maquillaje.

En el siglo XIX y más concretamente con la revolución industrial, el bolso pasa a ocupar un lugar destacado en la indumentaria, especialmente femenina, y a partir de ahí sigue los dictados de la moda y se incorpora al mundo del diseño.

El Museo del Bolso está organizado en varias secciones que incluyen la mayor parte de sus fondos. Las Secciones están distribuidas por fechas o periodos, empezando con el de mayor antigüedad y continuando con espacios de tiempos que coinciden con los movimientos artísticos y sociales que influyeron en el ámbito de las costumbres y también de la moda y el vestido. Dentro de cada Sección encuadrada por un conjunto de años, pueden cohabitar diferentes tendencias y estilos que, en el caso de los bolsos, están caracterizados por las formas y los materiales empleados.

4 comentarios:

ARNAU RUEDA dijo...

El bolso es muy adictivo, por eso uso mochila...

Puedo recomendaros un grupo?
Se llaman VINODELFIN
www.myspace.com/vinodelfin
Como os gusta la poesía, seguro que os gustará

MAR dijo...

EL BOLSO, MI FIEL COMPAÑERO.
BESOS
MAR

Ana dijo...

Muy interesante el apunte que hacéis. Desde luego, es un elemento imprescindible. Besos, Ana.

Abejitas dijo...

Arnau, mmmmm buen cambio, bolso por mochila pero, se pueden tener ambos en uno eh. Ahora miraremos el enlace, gracias.

Mar y el mío, como no lo lleve ufffff me falta me falta.

Gracias Ana.

Besitos de miel.