martes, 17 de febrero de 2009

Las madreñas





En Asturias, por aféresis, se dice madreña en lugar de almadreña. Calzado de madera de una sola pieza, y con tres tacones, típico y adecuado para esta región por su habitual humedad, y por determinadas faenas que requieren su uso - en la cuadra, en los prados, en los huertos...-. Tuvo un empleo indiscriminado en cuanto a edades, sexos y clases sociales, las madreñas, pues, cumplían en la aldea una misión <>, utilizándolas igualmente el mendigo que el sacerdote, el campesino que el médico rural. No escasean quienes se dedican a hacer madreñas, durante el invierno, época en la que no existe la perentoriedad de otros trabajos; y lo mismo en pueblos de la costa que del interior, aunque en algunos, por tradición o por se zona en que existen maderas adecuadas, se intensifica más esta labor; así, en el concejo de Caso se exportan madreñas desde los pueblos de Soto, Bezanes, Pendones, La Foz y Tarna, a veces sin terminar totalmente las piezas, debiendo ser rematadas en los lugares de destino. La madera empleada para la confección de las madreñas es de castaño, aliso, sauce, haya, nogal, abedul, humero y salguera -las de esta madera se estiman por su resistencia y ligereza-.

Las partes de que constan las madreñas son: boca -por donde se introduce el pie-, picu, piquera, ocopellete -ángulo picudo que remata por delante la madreña-, calcañu -parte posterior-, tacones o tazos -dos delanteros y uno posterior-, papada, papu o barriga -parte antero inferior, a veces protegida por un trozo de hoja delata-, casa o casina -hueco en el que se introduce el pie-.


Estas partes, así como las herramientas utilizadas y las fases consecutivas de esta labor artesana, reciben distintos nombres originados por la pluralidad de términos en cuanto a las variantes de la misma palabra, a causa de los fenómenos lingüísticos propios de cada zona regional. Las herramientas más empleadas son: hacha y hachu, raspador, raspón, legra, tayón o tajo, taladraora, gubia, barrena... El proceso normal para hacer una pieza suele consistir en: moldear un trozo bruto de madera, conformar la madreña, insinuarla con la azuela, hacer el hueco de la boca, agujerear y quitar madera del interior, arreglar los bordes, alisarla por fuera y por dentro, suavizar la parte exterior; luego se pone a secar, se talla o dibuja -en adorno xilográfico-, se barniza -suele ser en tono negro-, y se ahuma -en fuego sin llama, a veces usando trozos de corteza de abedul-.



A veces las madreñas reciben un adjetivo identificador, por su forma o procedencia: redondes, casines, quirosanes, alleranes, o bien se les da el nombre del madreñero famoso que las hizo. Otras veces su denominación procede de su condición; así, cuando ya tienen gastados los tacones, son rasines, baxines o patonas, y si están mal hechas, gaxapos. La frase "Ser como unes madreñes patoxes", equivale según Vigón a comportarse a la pata la llana. Metafóricamente, aludía a los tres tacones de las madreñas aquel que decía: "Vi una cosa rara, tres muyeres en un fornu y les tres cayaes...".

Para que tengan mayor duración, pero también para que suenen más -incluso rivalizando los mozos- se ponen clavos en los tacones agujereados a veces previamente con un hierro candente, llamándose entonces madreñes ferraes; hay quienes sustituyen estos clavos por suplementos de goma. Cuando en una madreña raja su madera, al caminar se produce un ruido peculiar, son les madreñes llueques; si tal quebradura se produce en la parte delantera, se hace una pequeña incisión circular y se coloca en ella un alambre -argolla o cantesa- que impide continúe la rotura, posibilitando el uso del calzado.



Para hacer los dibujos que es frecuente ver en la parte superior de la madreña, se emplean una gubia estrecha o punzones; son adornos muy simples, reiteradores, geométricos, en forma de abanico, de conchas, con ritmos elementales. Se llevan al mercado sujetas por blimas a dos palos -conteniendo unos diez pares- colocados a lo largo de una caballería. Es frecuente ver todavía algún par de madreñas a la puerta de las casas campesina a la espera de su usuario.


4 comentarios:

PULGACROFT dijo...

Qué guay que hayáis dedicado este post a "les madreñes" tan típicas de mi tierra. A mí me gusta mucho verlas por lo pueblos y además son superútiles.
Me ha encantado
;)

haideé dijo...

Ay, como me "presto" (gustó) esto... mira que tengo madreñes, en cuanto estoy en el pueblo me las pongo, pero no sabía ni la mitad de lo que contais aquí... toy como una neña pequena, más contenta que unes pascues :))))
Ya veo que hay otru pisanu o pisana pa disfrutalo...
Gracias, muchas gracias :)
Un abrazo

Gise =) dijo...

Que interesante el post!! este ipo de calzado es realmente apropiado para la zona, ademas son esas cosas que aun se hacen artesanalmente...SUper interesante se lo hara leer ami compi de piso que es asturiano!!!
Besitos!!!

ruben dijo...

Muy grato ver un post dedicado a mi tierra.

Me gustaria añadir que tal como aparece en la foto lo mas tipico es calzarlas con zapatillas, de esta forma al llegar a casa, se dejan a la entrada y se camina por casa con las zapatillas.

El oficio de madreñero es uno de tantos oficios tradicionales que dia a dia se van perdiendo, una gran pena.

Muchas gracias a vosotras preciosas, muaksssssss.