miércoles, 5 de noviembre de 2008

Caldo de la felicidad


Colocar en un recipiente profundo, una gran cantidad de paciencia y de perseverancia.

Agregar una porción de humildad, una de simpatía, unos granos de tolerancia y una pizca de buen humor.

Cubrir con todo el cariño posible para obtener la unión y solidez necesaria.

Espumar de vez en cuando a fin de quitar el egoísmo, la envidia y los celos que puedan formarse.

Cocinar muy, muy lentamente.

Servir en porciones justas, salpicar con alegría y adornar con cortesía y amabilidad.

5 comentarios:

José Manuel dijo...

Aunque se me da muy mal la cocina, me voy a poner a preparar la receta. Quedaís invitadas a probarla
Besos

Carmen dijo...

Recetas así hacen más que falta en nuestras mesas, veremos si nos sale.
un saludo
Carmen

Dieguito Brigante dijo...

Y de postre hay chocolate?

Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor que haya chocolate.

MAR dijo...

ES EL CALDO DE LA FELICIDAD INFINITA.
BESOS PARA TI.
MAR

ISOBEL dijo...

creo que esta noche ya tengo la cena, besitos