sábado, 23 de febrero de 2008

Trabajo

Así ven ellos el trabajo, escúchales y reflexiona.


El pescador
En cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo (donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil con marca y la bolsa en la que colgaba, también) y su gomina en el pelo ( sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).
Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador que felizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba su pequeña barca.
El ejecutivo se le acercó…
- ¡Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar el pescado… ¿No es muy temprano para volver de faenar?
El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes, le dijo:
- ¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo ya he terminado mi jornada de trabajo y he pescado lo que necesito.
- ¿Ya ha terminado hoy de trabajar? ¿A las dos de la tarde? ¿Cómo es eso posible? – dijo incrédulo, el ejecutivo.
El pescador, sorprendido por la pregunta, le respondió:
-Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de las diez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horas y a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horas tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Luego voy a casa, como tranquilamente, hago la siesta, voy a recoger a los niños al colegio con mi mujer, paseamos y conversamos con los amigos, volvemos a casa, cenamos y nos metemos en la cama, felices.
El ejecutivo intervino llevado por una irrefrenable necesidad de hacer de consultor del pescador:- Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo una grave error en la gestión de su negocio y que el “coste de oportunidad” que está pagando es, sin duda, excesivamente alto; está usted renunciando a un pay-back impresionante. ¡Su BAIT podría ser mucho mayor! Y su “umbral de máxima competencia” seguro que está muy lejos de ser alcanzado.
El pescador se lo miraba con cara de circunstancias, mostrando una sonrisa socarrona y sin entender exactamente adónde quería llegar aquel hombre de treinta y pico años ni por qué de repente utilizaba palabras que no había oído en su vida. Y el ejecutivo siguió:- Podría sacar muchísimo más rendimiento de su barco si trabajara más horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.
El pescador entonces se encogió de hombros y le dijo:- Y eso, ¿para qué?
- ¡¿Cómo que para qué?! ¡Obtendría por lo menos el triple de pescado! ¡¿O es que no ha oído hablar de las economías de escala, del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividad ascendentes?! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podría comprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…
El pescador volvió a intervenir:- ¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?
- ¿Que para qué lo quiere? ¡¿No lo ve?! ¿No se da cuenta de que con la suma de los dos barcos y doce horas de pesca por barco podría comprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamente corto? ¡Quizá dentro de dos años ya tendría cuatro barcos, mucho más pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas de su pesca diaria!
Y el pescador volvió a preguntar:- Pero todo eso, ¿para qué?
- ¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! Porque entonces, en el plazo de unos veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido, tendría una flota de unos ochenta barcos, repito, ¡ochenta barcos! ¡Qué además serían diez veces más grandes que la barcucha que tiene actualmente!
Y de nuevo, riendo a carcajadas, el pescador volvió:- ¿Y para qué quiero yo todo eso?
Y el ejecutivo, desconcertado por la pregunta y gesticulando exageradamente, le dijo:- ¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial ni estratégica ni nada de nada! ¿No se da cuenta de que con todos esos barcos tendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como para levantarse tranquilamente por la mañana a eso de las nueve, desayunar con su mujer e hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar por placer a eso de las diez y sólo durante cuatro horas, volver a comer a casa, hacer la siesta,…?
El pescador respondió:- ¿Y eso no es todo lo que tengo ahora?

16 comentarios:

GABRIELA......... dijo...

HOLA ABEJITAS
COMO ESTAN VOLVI LISTA PARA LEERNOS

LES DEJO UN BESO ENORME

xavi dijo...

¡qué sabio el pescador! me recuerda a uno que conocí hace muchos años. Era bien mayor y aún salía a pescar a remos. La gente le decía "si pones un motor en la barca podrás ir más lejos" y él respondía para qué ir más lejos si cerca pesco lo que necesito. Además no tengo que preocuparme si se estropea, de la gasolina, etc

Me ha encantado la historia.

un abrazo

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Je je je, que bueno. Eso lo hemos hablado ya...no bahhia? ;)

Isabel dijo...

cuanta razón tiene el pescador, algunos si que deberían aprender a vivir así.
Un beso

NinfA_OccidentAl dijo...

Las dos reflexiones me me han encantado!!! esta última preciosa, sobretodo porque menos es más, muchas veces nos complicamos tanto la vida y no nos centramos en lo que realmente importa, creyendo que lo nuestro es menos por no ser grandioso, y casi siempre es lo contrario!! saludos!!

Ricardo Ricote Rodríguez dijo...

Justo esta tarde hablaba yo de lo guay que seria no tener que preocuparme de ir a trabajar y vivir de las gallinas y las ovejas en un pueblo...

Sera el sindrome del domingo por la tarde... Que pronto llega el lunes :(

lola dijo...

Hola, muy interesante la historia, y en cierto modo muchos deberíamos aplicarnosla, a veces damos tanta importancia al trabajo, que olvidamos que la familia también necesita su tiempo.
Que tengan una buena semana. Saludos!

delitosliricos dijo...

Esto si que te deja un buen sabor de boca por la mañana ;)
Besitoss!!!

whitepawn dijo...

Zas! En toda la boca :)
Habría sido mejor estrategia intentar tocar la fibra sensible del pescador como... "imagine si sus hijos quieren ir a la universidad, cómo pagaría eso?" o "podría comprar una barca mejor y faenar con más comodidad", etc etc etc. Todos los puntos de vista son buenos y habría que tenerlos todos en consideración.
Ahora eso sí, todos los extremos también son perjudiciales.
Besacos.

saeta dijo...

Solo los necios sueñan con lo que nunca tendrán.

Y mas vale pájaro en mano que pollo en fotografía!


Besoooooooooooos!

el zángano.

bahhia dijo...

fanmakimaki, jeje, sí.

Esta entrada surgió en dos partes.

Ejco descubrió el vídeo, me lo enseñó, y yo recordé el cuento.

bss.

di vagancia dijo...

Hola abejitas :

Me encantó el cuento del pescador, y su simpleza para entender lo rico de la vida

LES DOY OTRA VERSIÓN DE LA HISTORIA, SALE?

LA HISTORIA DE LAS HORMIGAS (según mi pequeña observación :P) Creo que nadie desea ser una hormiga. Pero también creo que todos lo somos sin darnos cuenta.

di-vagancias.blogspot.com, esperando sus historias y comentarios. Saludos
trasnochados

Abejitas dijo...

Gabriela un beso muy grande y gracias por volver.

xavi muy sabio y muy inteligente tu pescador.

fanmakimaki :)

Mucha razón isabel.

Ninfa nos complicamos muchos la verdad, pero siempre podemos volver a empezar

Ricardo es que los domingos ya no son domigos sino recuerdos del lunes

Así es lola cada cosa necesita su tiempo, no solo el trabajo.

Nos alegramos de que así sea delitos liricos

Whitepawn los extremos jamás fueron buenos

Saeta, ¿pollo en fotografía? umm buen cambio jajaja solo los soñadores se atreven a soñar y a ir en busca de sus sueños.

Dj vagancia buena historia muchos somos hormiguitas pero unos por que quieren otros por obligación.


Un abrazo repleto de miel.

luz de gas dijo...

Pues si ya tiene lo que quiere, para qué llenarse de más trabajo. Calidad de vida, eso, fundamental. Afortunado quién sabe verlo . Saludos

Tawaki dijo...

Vaya temita que habéis elegido. Yo estoy de acuerdo, pero sólo en parte. Si se trata de criticar a esos que sólo buscan el dinero para comprar cosas de marca y para alarear de él, yéndose a las Maldivas, sin disfrutar un ápice, pues vale.

Pero tampoco cre que podamos vivir sin trabajar ni sin dinero, salvo que nos den de comer los demás.

El espacio de un comentario es demasiado escueto para explicarme bien, así que dejémoslo en un término medio, donde podamos trabajar y disfrutar del ocio a partes iguales.

Que sepáis que me habéis pisado la historia del pescador. Ya no os ajunto más, ¡ea!

Besos.

Abejitas dijo...

Afortunado quien sabe también hacerlo luz de gas.

Estamos de acuerdo en que tiene que existir un mitad y mitad tawaki, jop lo sentimos, llegamos prime :P:P

Besos de miel