jueves, 15 de noviembre de 2007

Cuento - Una noche mágica (Segunda parte)

Yetro, en la calle, ya no tiene frío, se sorprende de que las gotitas de lluvia no parecen rozarle siquiera, siente que un halo de calor le ha rodeado y ha tenido que quitarse el batín, que queda abandonado en la fría acera, convirtiéndose en una estatua de hielo en cuanto Yetro se aparta un poco de él, pero no se da cuenta, se ha acercado hasta la esquina y ha mirado a través de la fila de pinos, un espectáculo sorprendente....

La niña ha corrido a su cuarto, ha cogido su anorak y sus llaves y ahora se dirige decidida a la puerta, sabe que en su cuarto no está segura, no quiere convertirse en estatua de hielo, y percibe, sin saber como, de que alguien o algo quiere que salga de la jaula de cristal, al mundo.

Yetro ha caminado hasta el centro del descampado, ahora el causante del resplandor multicolor se ha desplazado hasta ahí, y Yetro sabe que alguien desde el centro de la luz, está llamándole, le pide que se acerque sin miedo.....y el avanza.

La niña llega a su portal, duda solo unos instantes antes de decidirse a abrir la puerta, justo a tiempo, nada más soltar el pomo de la puerta, esta se ha convertido en un monumento de hielo, al tiempo que el mismo halo protector que envolvió a Yetro, la ha envuelto a ella, que contempla impresionada al robusto árbol, que parece resistir la lluvia transformadora, el resto de la calle es una enorme escultura de hielo, las plantas de la mediana de la carretera son ahora mucho más hermosas, antes la habían parecido horribles matas enfermizas, ahora parecían esculturas transparentes y móviles, pues el viento las removía como si fueran vegetales aun. Rebosaban la vida que antes parecían haber perdido.

Yetro ha llegado al centro de la luz, ahora puede ver lo que la causa, sorprendido pero sin temor, monta en una hermosa carroza de plata con enormes cristales de hielo alrededor, que permiten una vista espléndida de los paisajes que atraviese en ella, él sabía que ese día llegaría, esperaba cada noche un rato ante la parada del autobús, pero su transporte nunca llegaba, ¿por que sería?, También pensaba en la gente, que no le entendía y le veía como un loco, pero no le importaba, desde niño el era capaz de ver cosas que nadie más imaginaba, como el conductor de la hermosa carroza, parecía no haber nadie, las riendas se sostenían en el aire, pero Yetro conocía al cochero, acababa de hablar con él hacía unos momentos.

La carroza, por dentro, era muy cómoda, asientos forrados de terciopelo azul, una mesita dorada con tablero de cristal de hielo, sobre la que reposaba un coqueto juego de té, y una enorme bandeja repleta de pastitas, y cojines de todos los colores sobre los asientos, rellenos de plumón, blanditos y suaves, se recostó en el asiento mientras sonreía y se alegraba de que por fin hubiera ocurrido aquello, tanto tiempo esperado.

El tiro de la carroza comenzó a moverse, el par de extraños animales eran los causantes del resplandor multicolor....Un hermoso par de unicornios plateados con su puntiagudo cuerno refulgente, que emitía destellos arco-iris. Avanzaban con paso seguro, sin asomo de balanceo, como si supieran evitar cualquier accidente en el camino invisible que comenzaban a seguir.

La niña contemplaba su cambiada calle con asombro y algo de alegría. Ahora todo era mucho más hermoso, sobre todo cuando los incongruentes coches aparcados frente a ella, sobre la parada del autobús, comenzaron a cubrirse de motitas de hielo, hasta convertirse en esculturas heladas, y, con un crujido, se desvanecían en el aire, con una insonora explosión, tras la cual el viento arrastraba los diminutos pedazos que producían. La niña se aparto del árbol protector y dio algunos pasos sobre el asfalto de la parada, las líneas dibujadas en el suelo se iluminaron y una repentina nube de polvo de hielo la rodeó, cegándola por unos instantes.

Un resplandor multicolor se acercaba hacia ella, la niña no tenía miedo, incluso sin poder ver lo que se acercaba, podía sentir que no era algo que debía temer, solo era la señal que el mundo y la magia le enviaban para que abandonara su contemplativa vida y se lanzara a la aventura de lo desconocido.

Vio detenerse el haz de luz junto a ella, la neblina de polvo de hielo fue arrastrada por una nueva ráfaga de viento que ella no sintió porque su halo de calor la rodeaba, protegiéndola.

Cuando al fin sus ojos consiguieron soportar la refulgencia emitida por los unicornios, pudo ver la escalerilla que descendía para franquearle el paso hacia el interior del misterioso y mágico vehículo.


Sólo falta la última parte ....

4 comentarios:

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Hum...espero la tercera parte.

IRIS dijo...

LLevo unos días ocupadilla, y ya me he perdido 2 maravillosos post, que ahora mismo he leído, y que ya estoy a la espera del tercero!!!

Un abrazo muy grande abejitas!

ciudadanomiedo dijo...

es la primera vez que me paro aqui,espero sea una larga estancia...

Abejitas dijo...

Esto se pone intresante ¿verdad Fanma?

Iris nosotras también lo esperamos

Ciudadano miedo esperamos que te quedes con nosotras y que colabores si asi lo deseas.

Miel para todos