sábado, 10 de noviembre de 2007

La abeja y los zánganos

Les dejamos algo que encontramos por internet mientras curioseabamos un poquitín, un texto que creemos que les gustará y creará diversas opiniones.


La abeja y los zánganos


A tratar de un gravísimo negocio
se juntaron los zánganos un día.
Cada cual varios medios discurría
para disimular su inútil ocio;
y, por librarse de tan fea nota
a vista de los otros animales,
aun el más perezoso y más idiota
quería, bien o mal, hacer panales.

Más como el trabajar les era duro,
y el enjambre inexperto
no estaba muy seguro
de rematar la empresa con acierto,
intentaron salir de aquel apuro
con acudir a una colmena vieja,
y sacar el cadáver de una abeja
muy hábil en su tiempo y laboriosa;
hacerla, con la pompa más honrosa,
unas grandes exequias funerales,
y susurrar elogios inmortales
de lo ingeniosa que era
en labrar dulce miel y blanda cera.


Con esto se alababan tan ufanos,
que una abeja les dijo por despique:
«¿No trabajáis más que eso? Pues, hermanos,
jamás equivaldrá vuestro zumbido
a una gota de miel que yo fabrique».


¡Cuántos pasar por sabios han querido
con citar a los muertos que lo han sido!
¡Y qué pomposamente que los citan!
Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan?


Fácilmente se luce con citar
y elogiar a los hombres grandes de la Antigüedad;
el mérito está en imitarlos

Tomás de Iriarte


3 comentarios:

Caycedo Bloom dijo...

hola hola abejitas laboriosas. Por aca bebiendo algo de mielecila literaria. aunque me halla caido algo pesado este manjar, pues me gusta decir lo que he leido.

bahhia dijo...

Me gusta la fábula. Siempre actual y seguro que todos sabemos dónde, cómo y a quien aplicar.

*****

IRIS dijo...

Un post muy interesante, con una buena moraleja!
Un saludo enorme abejitas!